¿Cuando operar las cataratas?


Las cataratas son la causa más frecuente en el mundo de ceguera tratable. Afectan prácticamente al 100% de la población anciana, aunque su aparición es a diferentes edades según los individuos. En poblaciones muy expuestas al sol no es raro verlas tan tempranamente como a los 40 años de edad. También se forman más rápido en pacientes miopes y en algunas enfermedades. La única solución es  la cirugía.


Hasta hace unos años no existían las lentes intraoculares y la cirugía se limitaba a la extracción más o menos cruenta del cristalino cataratoso, de ahí que esos pacientes tuvieran que usar gafas con cristales muy gruesos que hacían ver enormes sus ojos. Los avances han hecho que los resultados de la cirugía sean cada vez mejores y que el riesgo de complicaciones haya disminuido a niveles increíbles hace solo 10 años. Lo cual ha permitido recomendar la cirugía cuando la agudeza visual y la calidad de visión empiezan a afectar la calidad de vida. La creencia de que se deben operar el paciente esté medio ciego, viene de cuando los oftalmólogos temían las frecuentes complicaciones y los malos resultados visuales de las técnicas antiguas.


Pero incluso hoy en día, toda cirugía tiene sus riesgos y por eso solo se debe hacer cuando la catarata es significativa y el riesgo individual es bajo. Por ejemplo, hay muchos pacientes cuyas corneas debilitadas pueden no tolerar la cirugía. La cirugía se realiza hoy en día con anestesia de colirios, a través de una incisión de unos 3 mm (no suele necesitar puntos), con ultrasonidos que fragmentan y absorben la catarata, con un mínimo de daño para el ojo, luego se pone la lente intraocular. El paciente se marcha por su propio pie ese mismo día, los resultados visuales suelen ser sorprendentes para el paciente cuando pasa la inflamación postoperatoria.


En conclusión podemos decir que la catarata se debe operar cuando afecta la calidad de vida del paciente. El paciente debe ser sometido a un riguroso estudio preoperatorio para descartar otras causas de pérdida de visión (glaucoma, enfermedades de retina, etc). Los pacientes deben entender la cirugía y conocer sus riesgos, para prevenir posibles complicaciones, por ejemplo las infecciones  (uno de cada mil), inflamación postoperatoria de la retina, etc. La colaboración del paciente es determinante una vez operado, para que se aplique los colirios antibióticos y antiinflamatorios y para que evite esfuerzos como agacharse a coger pesos. En manos expertas, el riesgo es mínimo y  la inmensa mayoría de los pacientes se van a ver mucho mejor una vez operados. En este enlace encontraras la información más completa y contrastada de oftalmología que hay en internet